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TESTIMONIOS

 
 

MANTA

Mi hijo Arpad nació con algo de complicación en el parto, tenía el cordón umbilical atravesado y no quería acomodarse para salir, así que nació por cesárea; lloró a la segunda nalgada. Habló a los 4 años, señalaba lo que quería ya grandecito y tenía ecolalia. Se aprendió los logos de las propagandas de la televisión, todas. Le encantaban los libros aún sin saber leerlos, con o sin figuras. Un día le regalé un juguete Lego, primero los libres, le encantaron, y luego los de diseño, los armaba sin dificultad y sin manual.

En la escuela, en la preparatoria, fue terrible, allí comprendí que él era diferente, no se acoplaba a los niños, ni jugaba e incluso a veces era violento. Aprendía rápido, la profesora no entendía cómo podía aprender si él parecía estar en otro planeta. Debido a que era violento en especial con un compañerito, la profesora me sugirió que lo saque a clases particulares; yo no quise y me propuse que mi hijo estudie como todo niño en una escuela. Me sentaba todas las tardes con él y lo obligaba a que haga las tareas, que no le gustaban para nada. Los profesores que eran neuróticos no le gustaban, se llevaba bien con los que eran firmes y calmados. Particularmente yo aprendí y sigo aprendiendo a ser así porque es lo que me ha dado resultados para que él no se exaspere. Recuerdo que había una profesora que sentenció que mi hijo no sería bueno para las matemáticas y la verdad estos chicos son sorprendentes. Si bien es cierto en el colegio no tenía excelentes notas en esta materia, sin embargo los profesores de matemáticas no se explicaban que saque notas regulares y que pueda resolver problemas complicados y cosas simples no puedan. Después, ya siendo adulto me pidió un libro de Cálculo Diferencial y luego otros y otros, resulta que le gustan. Aunque me salté unos años, debo añadir que cuando él tenía unos 7 años, salió en una revista Newsweek un artículo sobre el autismo, fue como si hubiera alumbrado un poco mi camino, aunque había similitudes, también había diferencias. En la escuela me aconsejaron que lo haga ver de un psicólogo, y fue toda una travesía, porque uno incluso dijo que era retrasado mental. Sólo uno dio con que era autismo, en ese entonces, todavía no se sabía del síndrome de Asperger; lamentablemente ninguno de ellos podía ayudarme con terapias y sólo mi amor e intuición maternal pudieron mantenerlo en la escuela, que además, para sorpresa de todos fue incluso escolta de una bandera.

Las sociales y los idiomas las aprendía sin esfuerzo ya que de niño le encantó la historia, es experto en la Segunda Guerra Mundial y Paleontología, probablemente se deba a que estos chicos tienen una memoria fantástica. En el colegio, al principio, no le fue difícil, la crisis fue cuando entró en la adolescencia, entonces sí se sintió diferente, quería tener enamorada y no sabía cómo, quería tener amigos y no tenían los mismos intereses; particularmente el último año tuve que buscar ayuda profesional, el foro de Asperger, fue de mucha ayuda y el material bibliográfico que ofrecían. Tuve que cambiar yo, que para entonces, pensé que las cosas las estaba haciendo bien, tuve que dedicarle más tiempo para conversar y darle amor mediante contacto físico, si bien es cierto, pensé que no le gustaba, descubrí que le encantaba que le soben la cabeza, que le diga palabras cariñosas. Abandoné abruptamente el sueño de que me hijo siga el mismo cronograma de los demás, estudiar la universidad, enamorarse, casarse. No es que piense que no pueda, él puede, el asunto es que él lo considere necesario y lo tenga como un requisito para ser feliz o ser exitoso, ellos nunca seguirán la escala de “valores” de los demás, como que eres exitoso si tienes mucho dinero y tienes muchos carros y estás casado y con hijos. Ellos seguirán sus valores, hacer lo que les gusta, ellos solos buscan su camino, hay que darles las herramientas para que se encuentren. Finalmente se graduó, fue un año que me pareció eterno, enflaqueció muchísimo, era muy irascible, cuando salió, no quiso saber de universidad, fue como si se liberó y yo sólo entonces me di cuenta a la presión que estuvo sometido por años. Es como si soltaras a una persona en un país que hablan otro idioma, sin el saberlo, sin diccionarios. Le enseñé a orar y tanto para mí como para él, acercarnos a Dios fue terapéutico. Curó heridas que se hacen a lo largo del camino, de esa prueba y error.

Actualmente quiere estudiar en la universidad por iniciativa propia, tiene como pasatiempo las plantas, seguramente ha de estar investigando sobre ellas. Es más bien solitario, pero cuando encuentra a alguien con una cultura general buena, se instala y no lo quiere soltar. Sorprenden mucho, porque tienen corazón de niño pero también sus observaciones acerca de nosotros los “normales” suelen ser certeras, a veces dolorosas, porque normalmente no nos vemos los defectos.

Les recomiendo paciencia, fe y amor. Ahora más que nunca creo en Dios y sé que nada es casualidad. El quiso encomendarnos la misión de ser padres de estos chicos especiales porque consideró que podíamos, que aprenderíamos de ellos, que valoraríamos esa joya que ha puesto en nuestras manos, porque somos hijos preciados.

 

QUITO

Mi nombre es María de Lourdes, soy madre de Danilo que tiene 13 años diagnosticado con Síndrome de Asperger hace 3 años.  Para mi el diagnóstico fue un alivio, por fin saber cuales eran sus limitaciones y quitarme la culpa que algo hice mal en su infancia que provocó  los atrasos que el tenia; por ejemplo: no usar los cubiertos a los 5 años, no poder atarse los cordones o peinarse.  Tengo una hija mayor a  Danilo por casi 2 años y era inevitable compararlos ella aprendía por imitación y él no y un sin numero de detalles que luego descubrí se debían al síndrome.

Gracias a él creo que soy incluso mejor madre con mis otras hijas y la meta es facilitar su vida para que sea feliz.  Si no puede atarse los cordones, compro mocasines y entiendo la resistencia que tiene a ciertas comidas, sé que no depende de él poder ingerirlas.

Está en noveno de básica, curso que le corresponde de acuerdo a su edad, en un colegio donde tiene pocos compañeros, los exámenes se realizan en base a cuestionarios y eso le ayuda mucho, siempre ha estado ligado el rendimiento en la materia a la afinidad con el profesor.  Nunca he tenido problemas de agresividad hacia sus compañeros mas bien, casi siempre ha sido objeto de bulling.  Cuando tenía 10 años era muy delgadito y eso empeoraba la situación, consultando con él le puse en clases de Taekwondo, mejoró su contextura muscular, y ahora  está en cinta verde azul, ha participado en torneos sin contacto el secreto creo que ha sido que su entrenador ha sabido guiarlo con mucha sabiduría.

Es muy inteligente, dibuja historietas tanto con esfero, como en el computador, con una facilidad admirable. Tiene una lógica,  tan lógica que no se nos hubiese ocurrido pensar.  El otro día su papá le dijo que el dinero no crece en los árboles y el respondió: - Bueno yo creo que sí,  el dinero se hace con papel y  el papel se saca de los árboles - Nos quedamos calladitos nunca más pudimos usar ese argumento.

Todavía tiene  momentos en que se desespera  y  entonces hay que abrazarlo como si tuviese 4 años, aunque es más grande que yo y pide ir con su terapista cuando tiene alguna ansiedad.

Para mi el facebok ha sido una herramienta para saber que le pasa, miro los videos que hace y sé como le fue porque cuando le pregunto siempre me dice “BIEN”  o  “NOSE”, sube dibujos y videos y según eso puedo darme cuenta hasta con quien tuvo problemas ese día. Si tiene iras con alguien hace videos en que los explota.

Danilo es una bendición, un regalo para hacernos mejores a quienes lo conocemos.

 

CUENCA

Soy Gabriela, madre de Javier de 10 años que fue diagnosticado con Asperger hace un año. Yo tuve la duda con Javier desde pequeño, el fue prematuro y a los 6 meses el pediatra me recomendó estimulación temprana porque no respondía a ciertos estímulos y a otros respondía diferente, sin embargo se le atribuyó todo a lo prematuro (lo cual no estoy en posición de discutir).

Por tanto entramos a estimulación temprana, y Javier siempre fue diferente, sus intereses eran diferentes y sus respuestas también.  Le costó gatear y siempre fue algo torpe en su desarrollo motriz, pero yo personalmente, no vi que era un problema, porque cuando jugaba conmigo hacia las cosas... la diferencia radicaba en que no las hacía en público y la verdad eso me parecía chistoso, pero de igual manera muchos de sus atrasos motrices se le atribuyeron a lo prematuro.

A los dos años la profesora de la estimulación temprana hizo un comentario simple, ella aun era estudiante por lo que nadie le dio mayor importancia, nos comentó que ella veía en Javier comportamientos autistas y que ella podría dar por sentado que algo tiene que ver.  Le examinaron ahí pero se descartó la posibilidad, sin embargo a mi me quedó sonando en la cabeza, y comencé a estudiar sobre el autismo, pero no cuadraba así que lo deje de lado; pero ahí me hice la promesa que nunca dejaría que lo etiqueten por ser diferente....

Por no hacer largo el cuento, pasó por varios colegios, siempre los profesores notaban algo, mis padres, en fin todos, pero no sabíamos que.  Sus intereses son muy específicos: autos y punto, no jugaba con nada más. Los colecciona, le apasionan.  Ahora hemos logrado que disfrute de otras actividades, juegos y espacios.

Yo me divorcié, me volví a casar, en fin... él ha pasado por muchas cosas, así que tiene cola para que le hagan análisis y más análisis psicológicos.  Pasó por varios psicólogos y siempre todo es atribuible a lo prematuro y el divorcio.  Fue a un lugar donde generó confianza con una chica que lo entendía bien, así que seguí terapia individual con ella, de las pocas que lograban algo y respondía mejor en casa que ir a otro lado.  Ella nos ayudó hasta que no pudo más por sus estudios.  Luego de eso no volví a intentar con nadie, y me dediqué a él, pues no iba a permitir que le digan que eso deja de ser, y empecé yo con mis propios métodos y mi forma de ver la crianza.  El vínculo entre los dos es muy estrecho. Y el tema del divorcio no me convence, porque creo que lo manejamos muy bien.

Por cuestiones de trabajo vinimos a Cuenca y tenemos otro bebé.  A Javier le afectó mucho y comenzó a tener problemas en la escuela, pasó un año bien difícil y solo tenía 7 años.  Pero igual como he logrado con el tiempo la habilidad de conectarme y lograr cosas, sólo fue un año difícil, sin embargo fue mucho mejor que otros años en los otros colegios y en este colegio no creen en el divorcio y en la psicología así que fue más simple, todo funciona a través de hábitos y habilidades... por lo demás todo pasa. Pero tenía muchos problemas con una profesora en especial.

Una noche de insomnio, viendo varios programas en la TV, caí en un reportaje sobre el autismo y como había leído bastante años atrás lo vi, y trataron todo un espacio amplio el tema Asperger, por primera vez entendí lo que pasaba y lloré hasta la mañana siguiente, era como describir mi vida y a mi hijo....  lloraba entre felicidad de saber que había una razón y por la tristeza de encontrar la razón.

Y comencé a investigar, leí todo lo que podía encontrar en internet, pero tenía una duda; como probaría que era esto. Entonces llegué a una Fundación que era el único lugar que tenía sede en Cuenca.  En ese momento estábamos estrechos de dinero y no podía viajar a otro lado. 
Esta fundación es de Autismo aquí en Cuenca, sin embargo comparto con ustedes que no pueden tener el mismo tratamiento.  Esta fundación es una unión de profesionales  que apoya para el diagnóstico y en teoría ayudaba en el proceso a los padres, sin embargo los profesionales trabajan de forma particular y se centran en casos más fuertes (autismo) y una vez dado el diagnóstico como que queda relegado el asunto, no he logrado encontrar pedagogos adecuados así que lo he hecho yo misma.  He tratado de asistir a otros profesionales pero me quedan viendo como si les estuviera hablando en chino y me muero de las iras, así que empecé a formar mi propia biblioteca y es lo primero que me gustaría brindar.

Yo me preocupé desde pequeñito y estuve detrás de él siempre y me he dedicado con alma, corazón y vida;  por lo que dentro de lo que es Asperger él tiene muchos avances significativos, y gracias a que ha recibido terapia (aun sin saberlo) toda su vida, nunca se dejó de lado sus avances.  Pero aun así cambió 4 veces de escuela y tuvo muchos problemas.

Te cuento que mi experiencia ha sido extraña, pero lo que más me marcó fue la soledad y la falta de información, hasta el día de hoy no he podido encontrar un espacio apto de apoyo a las familias y me ha tocado en ciertos casos auto consolarme, auto explicarme y auto educarme.

Agradezco enormemente haber caído en un buen colegio en el cual los avances de este año han sido fenomenales y que se preocupan (corriendo detrás de ellos, claro) pero nunca he recibido una puerta cerrada, ni un espacio en blanco.  Aun muchos de los aspectos no son incluyentes y el tema no se ha propuesto abiertamente, pero por lo menos no lo consideran un problema.  Gracias a que luchamos tanto para la aceptación de su diagnóstico hace unos meses la misma escuela refirió a un niño y su diagnóstico fue positivo y además aceptado, lo cual para mi es ya un logro.

En el caso de otros niños es notoria la desorientación de los padres y hasta la vergüenza que sienten, y ésto no ayuda a nadie, y por eso no luchan por tener la cita o acudir al pedagogo cuando tienen problemas.

Por eso pido ayuda, orientación de como se hacen las cosas, porque aun soy nueva;  quiero crear algo solo de buena voluntad y solventar inconvenientes como con los que lucho de forma personal, porque sé que tengo carácter fuerte que no me dejo ablandar, pero hay otros que no se animan siquiera a aceptar el diagnóstico.

Yo de forma personal me siento muy gustosa de haber luchado por su progreso y hoy está muy bien, su progreso ha sido notable, se ha conseguido el apoyo de la escuela y está muy bien, esa experiencia quisiera que la puedan vivir todos los niños.  Nuestras condiciones han sido complejas y sin embargo lo hemos superado, esto es un sentimiento grandioso.

Hoy Javier, es un niño normal (dentro de sus particularidades), lucha con todo lo que normalmente debe luchar y un poco más de acuerdo a su condición, pero sin duda es feliz.  Ha logrado superarse a sí mismo y ha logrado un desarrollo social muy bueno; el colegio ha sido un apoyo y ha permitido que se desarrolle integralmente.  Hemos luchado para que sus condiciones sean respetadas antes y después del diagnóstico y ésto ha tenido grandes resultados.

 

LAS TAREAS ESCOLARES

Mi nombre es Ileana Torres Tagles Moncayo y soy madre de un joven de 15 años con Síndrome de Asperger, mi experiencia en cuanto a lo que respecta al trabajo escolar en la casa fue una labor dirigida sobre todo por cada una de sus profesoras, la institución en la que mi hijo empezó su escolaridad siempre estuvo coordinada por sus profesoras las mismas que tenían un diario en el que me escribían como estuvo el día de mi hijo, como tenía que trabajar las tareas asignadas.

Llena de mucha paciencia me tocaba sentarme con él a diario a repasar lo aprendido en la escuela, empecé por poner un horario también en la casa, un horario visual en el que había una parte del día que la destinábamos a hacer tareas, me tocaba también cogerle mucho el rostro para que me observara cuando yo le hablaba al darle una consigna para que el pudiera hacerla, uso por mucho tiempo los lápices triangulares por su problema de motricidad fina, con lo cual a través del tiempo pudo superar un 80% su problema.

Me tocaba dirigir el tamaño de su letra para lo cual yo le colocaba líneas tenues con lápiz y lo dirigía para que llegara hasta esos límites, le costaba mucho y al hacerlo se molestaba pero cuando llegaba un punto en donde ya no podía, hacia un espacio de juego de descanso diciéndoselo para que supiera que despuésretomaríamos el deber, siempre anteponía la palabra antes de cada labor, eso me ayudaba muchísimo, después de terminar la tarea la mirábamos y le decía que su esfuerzo era excelente, lo premiaba con un beso o un abrazo muy de repente con algún dulce, siempre fui muy motivadora en palabras diciéndole que si podía hacer la tarea, mi hijo en ese sentido fue muy adiestrable e intentaba todo lo que se le pedía, también además de mi esfuerzo, trabajaba en terapias físicas para mejorar su motricidad importante a la hora de hacerlas y también se intercalaban con terapias de salidas sociales y terapia con la psicóloga, todo este conjunto disciplinario junto con la labor que completaba el colegio llegaron a dar frutos muy satisfactorios.

Mi hijo en su primaria estuvo con un aula de recurso en materias como lenguaje, matemáticas , ccnn, y eess, ahora en la secundaria solo recibe apoyo de matemáticas y se maneja muyindependientemente, él sabe sus responsabilidades y sus lecciones día a día yo solo soy ahora una guía presente siempre pero cada día más lejana, que fue mi objetivo de lucha cuando empecé el colegio, muchos me decían no leerá y ahora lee excelentemente, muchos decían a lo mejor no terminaría la primaria y actualmente está en decimo básico de secundaria,lo único que puedo decirles es que con mucha fe y perseverancia nuestros hijos salen adelante poniendo los limites adecuados en el momento preciso y poniendo mucho amor en cada uno de los días que comparten con uno porque para mí mayor satisfacción es disfrutar de mi hijo día tras día.

 

¿CUÁNDO LEYÓ?

Hola, soy Patricia, mamá de Juan Diego. Mi hijo fue diagnosticado con el síndrome de Asperger cuando estaba en el kínder, a los cuatro años. Desde muy pequeñito tuvo fascinación por los aviones y los trenes.

Este gusto hizo que desde los tres años, se pusiera a buscar en la computadora imágenes y videos sobre el tema, preguntándome a cada momento cómo se escribía la palabra que quería encontrar. Sin darse cuenta, ya estaba de este modo aprendiendo las letras y las palabras, por lo que le fue muy fácil iniciarse a la lectura cuando le tocó hacerlo. Siempre ha asistido a un colegio regular que tiene un área de recursos para niños con diferentes necesidades, y en casa trabajamos mucho con él en el área de la lectura comprensiva y la comunicación que es justamente una de sus dificultades.

Cada quince días escoge un libro de la biblioteca del colegio y lo trae a la casa. Mi forma de ayudarlo es leyendo juntos especialmente antes de dormir, y si encuentra alguna parte que se le hace difícil de comprender, se la explico y conversamos de lo que se trata. Así aprovecho a motivarlo a hablar sobre la historia que leemos, haciéndole preguntas y respondiendo sus inquietudes. Actualmente está en tercero básico y las lecturas son más complejas y con palabras un poco difíciles para él. En esos casos le digo algunos sinónimos para que le encuentre el sentido a la historia. Pero lo que lo ayuda mucho más, son las conversaciones diarias, en las que le nombro objetos y su uso, para ampliar su vocabulario. Espero que mi testimonio les sirva a otros padres para motivar a sus hijos de una forma entretenida a superar sus dificultades.

 

LA MOTRICIDAD

Soy María de Lourdes, mi hijo Danilo tiene actualmente 12 años, la motricidad fue una de las razones por las que yo presentía que algo andaba mal, por ejemplo aunque sé que es malo comparar, con mi hija mayor se llevan casi 2 años de diferencia y ella aprendía a cepillarse los dientes imitando, mientras Danilo no podía hacerlo. Acudí primero a un médico general y le expuse el tema pero Él me dijo que no todos son iguales que lo deje.

Cuando se trató ya de amarrarse los cordones o comer, ahí se empezó a complicar, aun no usa los cubiertos así que le dejamos aun comer solo con cuchara aunque de cuando en cuando procuramos entrenarle en el uso del cuchillo y tenedor pero sin que sienta mucha presión; y amarrarse los cordones lo solucionamos ya cuando nos enteramos de su diagnóstico hace poco mejor le facilitamos la vida esto es zapatos mocasín o con velcro, cabello bien corto por la cuestión de peinarse e incluso últimamente se le ocurrió una genial idea un maestro del colegio hacerle usar un chaleco de lana dentro del otro saco abierto, así no se nota su descuido en mantener su camisa dentro del pantalón. Le ayudó mucho tomar clases de taekwondo, ya está en cinta verde, además de mejorar en lo que se refiere a coordinar movimientos y concentrarse ganó en confianza y no ser objeto de abusos por parte de sus compañeros. A veces es raro no entender como pueden ser tan buenos para dibujar y no poder peinarse pero ocurre y al final es una bendición tenerlos en casa.

 

LA ESPERA, EL EMBARAZO

Tengo un niño de 11 años, y fue el tercero de mis embarazos, mi embarazo fue relativamente normal, trabajé mucho y creo que siempre tuve muchísimo estrés, en muchos momentos tuve movimientos exagerados en donde decidí poner música relajada para bebés, ahí vi que se tranquilizaba en sus movimientos, también cuando estaba en lugares donde había muchísimo ruido, no soportaba los movimientos y tenía que salir de esos lugares a buscar tranquilidad.

Mi barriga creció muchísimo y los maternos que usé en mis otros embarazos hasta los 9 meses no que quedaban a los 6, me dio acné algo que no tuve ni de adolescente y me sangraba mucho la nariz.
Cuando fui a dar a luz, los anestesiólogos me preguntaban si eran gemelos, yo la verdad estaba ya preocupada, nació por medio de cesárea, un niño inmenso pero maravilloso.

De bebé lloraba muchísimo no soportaba ruidos, luz, personas extrañas, comía muchísimo y dormía poco. No durmió toda la noche sino a partir de los 8 meses. Fueron días difíciles ya que yo trabajaba y no podía dormir, al final de cuentas, tuve que dejar de trabajar, ya que sólo conmigo se calmaba y podía descansar.

Dejó los pañales muy pronto porque le molestaban sus texturas y se los sacaba, nunca gateó, caminó tarde y lo hacía en puntitas, esto le duró años en superarlo. Llegué a pensar que era sordo, de hecho lo llevamos al pediatra para que le hiciera exámenes porque yo veía que no me escuchaba, gracias a Dios..!! Todo estaba bien.

Cuando vio por primera vez La Sirenita, se aprendió sus diálogos y los repetía una y otra vez, algo que aún hace en cosas que le interesan, pero me ha enseño tantas cosas, de valores, de honestidad, de sensibilidad, de su memoria, de la forma que ve la vida, que es mi orgullo

CLAUDIA


COMO LA FAMILIA HA AYUDADO AL CHICO CON SINDROME ASPERGER

Como padres la manera más importante que hemos ayudado a nuestro hijo es con la aceptación del diagnóstico, desde el primer momento que nos dieron la noticia y supimos que tenía Asperger sin negar que nos preocupó, fue aceptarlo y averiguar las maneras de cómo ayudarlo y que pueda recibir las terapias específicas y el apoyo de un sicólogo.

Hemos tenido mucha paciencia con él, puntualmente en los momentos de conflicto, con la repetición de sus frases y de las pequeñas manías que suele tener, todo con el tiempo se sigue superando.

La comunicación con él es muy diferente, concreta y puntual con ejemplos prácticos y muy visuales, para que pueda entender ciertas cosas difíciles que se le presentaban a medida que iba creciendo.  No dudamos en decirles a nuestros familiares más cercanos que tenemos un hijo con Síndrome Asperger, nos reunimos y conversamos con los abuelos, tíos y primos. Les entregamos libros, folletos y textos con mucha información sobre el Síndrome y la respuesta de ellos fue tal como lo esperábamos, nos brindaron su apoyo total y nuestro hijo es amado, comprendido y tratado con mucha paciencia. De igual manera comunicamos a la escuela, a la Directora y profesoras y hemos formado un equipo excepcional porque nuestro hijo en su educación está acorde a su edad y sin ningún retraso.

Les explicamos a sus hermanos pequeñs que su hermano mayor es especial pero en el sentido que, además de ser muy inteligente es más sensible que las otras personas y que tiene una forma particular de ver las cosas, para que ellos a su vez no lo molesten, no se burlen de él y le tengan paciencia cuando sea necesario. Respetamos su rutina mucho pero le anticipamos y explicamos los cambios que pueden ocurrir, por ejemplo, en la escuela por el cambio de profesoras, en los viajes, con la pérdida de un ser querido, cambios de casa, de sicóloga, en las fiestas de cumpleaños, y gracias a Dios para nuestro hijo los cambios no le han afectado en casi nada. Hemos procurado que sea un chico independiente, lo hemos soltado poco a poco.

Damos gracias a Dios porque pudimos ayudar a nuestro hijo rápidamente, ya que su diagnóstico fue a temprana edad (4 años), y continúa hasta la fecha recibiendo la ayuda necesaria. Hoy tiene 10 años y es el mejor hijo del mundo, dulce, cariñoso, responsable, conversón, curioso, atento, solidario, ordenado, aplicado. Las lecciones como padres que tenemos de él han sido muy enriquecedores, es una bendición de Dios ya que nos ayuda a ser mejores personas cada día.

 


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